Ya está aquí enero, con sus rebajas, sus fascículos coleccionables que se empiezan con mucha ilusión y nunca se acaban. Sus propósitos imposibles que no conseguimos jamás, y por supuesto, no podía faltar el famoso ¡“me apunto al gym , este año voy fijo!, este año no me pilla el toro para el posado veraniego” mmm… jajaja.

Pero para mí, y para todas, ya ha empezado la rutina, y empieza la guerra, aquí la primera …

  • 7:00 a.m. arriba que te pilla el toro.
  • 7:45 a.m. despierta Lukis hay que ir al cole… (la mayoría de las veces se viene a hurtadillas a mi cama y se cuela como si fuese un fantasma y yo no me diese cuenta) noo, por qué!… me quiero quedar en la cama viendo dibujoooossss.
  • 7:50 a.m. vamos que llegaremos tarde y serás el ultimo de todos los niños del cole, ahhh vale pues ya voy.
  • 8:00 a.m. preparo desayuno del peque.
  • 8:15 a.m. desayuna, gracias a Dios y está correctamente uniformado.
  • 8:30 a.m. le peino, cepilla sus dientes, colonia y pitando a ponerse los zapatos.
  • 8:40 a.m. las cosas de extraescolares!!, mi bolso, mi comida, bono de metro? Si preparado.
  • 8:45 a.m. salimos corriendo como auténticos maratonianos (gracias a que tengo unas piernas que ni el inspector Gadget.) y conseguimos subir la tremenda cuesta del cole, justo al sonar el timbre. El peque se coloca en la fila como aquel que ha llegado 15 minutos antes, impasible, sin inmutarse, hello Miss?. Taraaaaaan.
  • 9:00 a.m. saludo a un par de madres, a las españolas les digo hello y a las guiris hola que tal, así voy ya de buena mañana.
  • 9:15 a.m. pillo el metro, me siento, ahhhhh.
  • 9:45 a.m. llego al estudio, un café, algo de comer y a trabajar.

Cartel mujeres fuertes

Podría seguir hasta acabar el día, pero creo que voy a parar y después de esto y lo que me falta por relatar de mi día a día, señores, definitivamente, SI!, las mujeres movemos el mundo. Porque si ustedes, que se creen  grandes señores, sentados detrás de sus mesas y delante de sus ordenadores, tuviesen que hacer todo esto, a tiempo, sin llegar tarde a nada, recoger a los niños con una sonrisa espléndida, aunque hayas tenido un día terrible. Jugar toda la tarde como si no hubiese un mañana, más deberes, más baños, más comidas y vuelta a empezar. Sinceramente no nos llegarían ni a la suela de los zapatitos. Y si, aquí empieza la segunda guerra, la de todas, la mas fuerte y la mas cruel a la vez.

Carta queridas hermanas

Me uno, nos unimos, a este gran movimiento, para mí, mi enero, es reivindicativo, ahora más que nunca, y no por todo lo que llegamos a hacer cada día, es por todo lo que hemos tenido y tenemos que aguantar, juzgadas desde que somos niñas. Constantemente defendiendo nuestro cuerpo, constantemente teniendo que demostrar porque trabajamos, y trabajando mas duro porque ellos, no nos creen capaces. Y si lo dejamos por ser madres, ya pasamos a ser mujeres que se dedican a sus hijos y a sus hobbies, aparentemente para estos señores una vida que pasa de largo, quejándonos porque sí, infravaloradas. Y si trabajas y eres madre, ya eres un ente raro intentando demostrar que la vida familiar y laboral pueden compaginarse con esfuerzo, un esfuerzo que ellos no ven.

Nuestros hijos son el futuro, a mi hijo le muestro mi lucha diaria, que los niños y las niñas son iguales, que el amor es bonito y el respeto aún más. Que tener coraje es de valientes y que defender sus opiniones es de listos. Que compartir es vivir y vivir es amar.

Hombre, mi cuerpo no es tuyo, mi mente no te pertenece.

Dear Sisters, kids are the future, but the future is right now.