Yo no se vosotras, pero desde que tuve a mi pequeño, las emociones siempre están a flor de piel. Creo que desde que nos quedamos embarazadas las hormonas nos juegan una mala pasada pero de por vida. No se si es un hecho científico, pero en mi caso, lo cientifico yo.

Y para culminar el tema y como ya os comenté en una entrada anterior, Lukis nació no un trastorno de sueño. De ahí mi cruzada con especialistas, psicólogos y mentirosos que afirmaban dar solución y no tenían ni idea de lo pasaba. El caso es que después del diagnóstico nos derivaron a una psicóloga. Ella nos dijo que el peque tenía un síndrome que se llama “alta demanda”.

Lucas y Roger

ALTA DEMANDA… ¿y esto qué es?

Eso es lo primero que pensé cuando me lo comunicaron tras hacerle unos tests .De hecho desde que nació, tuve la sensación que estaba haciendo algo mal, cuando no conseguía que durmiese, cuando no conseguía calmarlo, cuando no conseguía que comiese. Pero me di cuenta, después de este diagnóstico que no había hecho nada mal. No habíamos conseguido conectar, el era

demasiado pequeño y yo demasiado… primeriza.

Os dejo un enlace de una web donde explican muy bien como son los niños alta demanda. Yo después de 5 años, soy una experta jeje.

Lucas disfrazado

El caso es que he aprendido a llevar la situación, creo que bien, en mi opinión súper bien jeje. Os cuento algunas cosillas, cuando llega del cole y aunque tenga extra escolar, el aun esta inquieto y nervioso aunque lo haya dado todo y mas, pues en esta situación yo abro la caja de pandora, legos, lápices, folios, stickers… lo hacemos todo a la vez, puede resultar caótico en un principio, pero es un caos que aunque no lo creáis tiene su propio orden. O cuando tiene que ir al baño, tengo que quedarme en el umbral de la puerta, con la puerta abierta, y es que son niños temerosos e inseguros y necesitan la intervención de un adulto en casos que otros niños ni si quiera la llegan a demandar nunca. Y si por ejemplo en el cole algún niño le dice algo grosero o que le hace daño, en cuanto voy a recogerlo me dice que no lo ha pasado bien y me explica la situación.Ya que es muy sensible e impresionable se queda con eso en la cabeza todo el día. Quizás los demás en esta situación siguen jugando o se lo dicen a la profesora. El no, el piensa porqué pasó y porqué a el.

Pero por otro lado es sensible, muy afectuoso, curioso, muy despierto, es como yo digo, pura chispa.

Lucas jugandoLucas en la playa

Y si os pasa como a mi, y tenéis uno de estos en casa, nuestra psicóloga ya se encargó de repetirme en reiteradas ocasiones, que de adultos son, apasionados, resueltos, empáticos, entusiastas y persistentes.